Es evidente que el consumo de combustible es el de mayor peso dentro de la canasta de costos de las empresas de logística y transporte, sin embargo, lo que no se hace tan obvio, son las causales que generan un aumento en el consumo de este recurso, dando como resultado una operación menos rentable y perjudicial para el medio ambiente.

Según cifras de Colfecar y el Departamento Administrativo Nacional de Estadística DANE, el costo del combustible para este año abarca entre el 38.7% y 40.2% respectivamente, es decir, un promedio cercano al 39% de los gastos, un porcentaje considerable ¿cierto?.

Identificar con que herramientas se cuenta actualmente en tu empresa, e indagar sobre la tecnología disponible que de un mayor alcance a la operación, permitiría reducir significativamente el impacto del consumo dentro de la canasta de costos, ser más competitivos en el mercado y contribuir con el cuidado del medio ambiente. A continuación, encontrarás algunos de los retos que pueden estar dificultando la eficiencia y el fortalecimiento de la operación de tu compañía productividad de tu operación de transporte:

1. Poca importancia o temor al proceso:

Siendo el combustible el recurso de mayor peso dentro de la canasta de costos destinados a la operación de la flota de transporte, su administración debe ser estructurada como un proceso, no como actividades independientes. Esto no se logra muchas veces debido a:

  • Desconocimiento del costo real de este recurso.
  • Cuando se crean políticas y procesos definidos para el control del combustible, el personal que implementa prácticas malas o ilegales, notan que sus ingresos se pueden ver perjudicados y amenazan con acciones como: sindicalizarse, cese de actividades o generar renuncias masivas, poniendo a las empresas en una situación extrema. Para esto es necesario definir un plan, establecer diferentes escenarios de posibles situaciones que se podrían dar, mitigar los riesgos y controlar.

2. Personal con multitareas:

Debido al poco conocimiento del impacto y ahorro que se puede lograr con una adecuada administración de combustible, la responsabilidad de esta labor se asigna a personas que tienen otras múltiples labores a cargo, lo cual provoca que se pierda atención al detalle y disminuya el control sobre este recurso. En muchos casos esta labor se le asigna al área de mantenimiento, donde ellos por su alto flujo de trabajo no disponen del tiempo necesario para lograr una óptima administración; por otro lado, el mantenimiento es uno de los factores que más afecta los consumos de combustible, quitándole así criterio de análisis al personal de este proceso para la toma de decisiones y transparencia en la entrega de informes.

3. Falta de capacitación a conductores:

  • Los malos hábitos de conducción como excesos de velocidad, aceleradas o frenadas bruscas generar mayores consumos de combustible. Brindar capacitaciones a los conductores, apoyados en herramienta tecnológicas que lean los datos de sus hábitos, impacta directamente en el ahorro del principal costo de la operación.
  • El exceso de confianza y la falsa idea de saber lo suficiente al operar un vehículo, genera que los conductores manejen los vehículos tal y como ellos lo aprendieron, en su mayoría de una manera empírica, ocasionando sobre-consumos de combustible, daños en motor, llantas y demás recursos.

4. El proceso no está involucrado dentro de la logística del transporte:

Se tiene la idea errónea de que el control de combustible solo les compete a pocos dentro de la cadena de responsabilidades, cuando en realidad si se realiza una adecuada administración este genera múltiples beneficios al resto de la cadena, como, por ejemplo:

  • Disminución de accidentalidad (menos vehículos en taller por este caso).
  • Optimización de tiempos en ruta (control de detenidos en zonas autorizadas y no autorizadas).
  • Mayor número de vehículos operativos (menos vehículos varados por malos hábitos de conducción).
  • Mejora en servicio al cliente (carga mejor cuidada al conducir con buenos hábitos de conducción).

5. Falta de inversión en nuevas tecnologías:

El temor a invertir en nuevas tecnologías es uno de los principales problemas que han generado un atraso significativo en las políticas de ahorro de combustible y protección al medio ambiente, sus principales causas son:
  • Desconocimiento de las soluciones tecnológicas por parte de los mandos altos de las empresas de transporte: Esta es una labor que muchas veces se delega a mandos medios o bajos, generándoles limitaciones con relación al presupuesto a invertir. Es importante que la alta gerencia se involucre y dimensione la relación costo/beneficio que estas soluciones brindan, probar con algunos vehículos de la flota y comprobar sus ventajas.
  • Falta de aprovechamiento de las capacitaciones y acompañamiento en la implementación: Las empresas de tecnología con mayor trayectoria trabajan de la mano con el cliente en la adopción de la solución, facilitando el uso y la recopilación de datos para la administración de los costos del combustible por vehículo.
  • Falta de un adecuado programa de seguimiento y control.
  • Tecnología al alcance de todo tipo de empresas y transportistas: Existen empresas de tecnología con muchos años de trayectoria que con una robusta área de investigación, innovación y desarrollo han logrado crear soluciones inteligentes que obtienen la información del computador a bordo del vehículo dando acceso a datos relevantes como: consumos de combustible, rpm, tiempos en ralentí, velocidades, aceleradas y frenadas bruscas entre otros. Para evolucionar en el rendimiento de combustible las empresas deben invertir, para tener a la mano datos de sus vehículos, implementar planes de mejora y generar ahorros. Con una buena gestión en pocos meses se obtiene un retorno de la inversión.

Para superar estos retos al momento de administrar el combustible, es necesario que las empresas de transporte sean receptivas, tengan una orientación a experimentar nuevas formas de trabajo, digitalizar sus procesos con nuevas tecnologías, y encontrar otras maneras de generar ahorros a partir del principal recurso de la operación. Hay que combinar experiencia y procesos tradicionales con nuevas herramientas que automaticen las tareas y brinden mayor confiabilidad.

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